Llega un momento de la vida en el que pensas y te hacen pensar que tenes que cambiar ciertas cosas, que no podes ser mas ya el loquito al que le saltaba la cadena cuando le cobraban algo mal, y que se comía una técnica seguro…jaja, que en alguna oportunidad pateo alguna que otra silla y alguna que otra puerta, que puteaba al compás de mi viejo en cada partido de boca o en soledad en alguno de los lakers, y tantas otras historias que son recordadas a modo de anécdota ocasionalmente.
Ciertas actitudes de enojos repentinos y cosas por el estilo por suerte ya las deje atrás, las madure, las cambie, las trato de otra manera y las uso a mi favor. Pero si creo firmemente en algo es que la esencia no se debe cambiar. Que, como dijo un amigo al que le atribuimos mala suerte…“LA ACTITUD NO SE NEGOCIA”.